Azúcar.
Si piensas en azúcar, seguro que te vienen a la mente los dulces, las galletas o los refrescos.
Pero la realidad es que el azúcar está en muchos más productos de los que imaginas, incluso en aquellos que parecen “saludables”.
Y lo complicado es que no siempre aparece como “azúcar” en la etiqueta, sino disfrazado con otros nombres.
Hoy te enseñaré a detectarlo y reducirlo sin volverte loca.
¿Dónde se esconde el azúcar?
El azúcar añadido no solo está en los productos obvios, sino también en:
- Yogures “light” o con frutas.-
- Pan de molde y cereales de desayuno.
- Salsas comerciales (kétchup, barbacoa, tomate frito).
- Zumos y bebidas vegetales.
- Snacks “fit” o barritas de proteínas.
Las marcas lo camuflan con nombres como:
- Jarabe de maíz
- Maltodextrina
- Dextrosa
- Melaza
- Concentrado de zumo de frutas…
Diferentes nombres, pero con el mismo efecto:
picos de glucosa → más hambre → más dependencia del azúcar
¿Cómo detectarlo en las etiquetas?
- No te fíes del “sin azúcares añadidos” → Puede contener azúcar natural en exceso o edulcorantes (que aunque no son calóricos, a grandes dosis tampoco son beneficiosos para nuestra microbiota)
- Mira los ingredientes → Si el azúcar o sus variantes están entre los tres primeros ingredientes, es un producto alto en azúcar.
- Observa los gramos de azúcar por cada 100g → Más de 5g por 100g es una cantidad considerable.
¿Cómo reducir el azúcar de forma sencilla?
1. Cambia tus desayunos
Sustituye cereales azucarados por avena con fruta o huevos revueltos con pan integral.
2. No confíes en los productos «light»
Muchos son reducidos en grasa respecto a la versión original, pero aumentan el azúcar para mejorar el sabor.
3. Usa endulzantes naturales con moderación
La canela, el cacao puro o la esencia de vainilla pueden dar dulzor sin disparar el azúcar en sangre.
4. Evita las bebidas azucaradas
Elige agua con rodajas de naranja o limón, infusiones sin azúcar o kombucha sin azúcar.
5. Cocina en casa
Así controlas los ingredientes y puedes evitar azúcares añadidos innecesarios.
Reducir el azúcar no implica ni mucho menos eliminarlo por completo, sino aprender a elegir mejor.
Tu energía, tu piel y tu salud te lo agradecerán.
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